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Magnesio en ciclistas: rendimiento, calambres y sueño
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Magnesio en ciclistas: rendimiento, calambres y sueño

La Cochrane descarta que prevenga calambres, la evidencia en sueño es preliminar y el beneficio real sobre el rendimiento aparece solo al corregir un déficit real

MVPor Martín Velasco11min de lectura

El magnesio actúa como cofactor en más de 300 reacciones enzimáticas del organismo, incluyendo la síntesis de ATP y la regulación de la contracción muscular. Con ese papel tan central, no debería sorprender que sea uno de los minerales más suplementados en el deporte. Lo que sí sorprende es cuánto de lo que se asume sobre sus efectos —calambres, sueño, rendimiento— resiste mal el escrutinio de la evidencia clínica. Entre el 45 y el 50 % de los adultos en países occidentales no alcanza la ingesta diaria recomendada —cifra documentada en EE.UU. por Rosanoff et al. en Nutrition Reviews (2012; PMID 22364157) y consistente con encuestas nacionales europeas—, y los deportistas tienen necesidades aumentadas; pero suplementar sin déficit previo ofrece mucho menos de lo que prometen los frascos.

Un cofactor en casi todo lo que mueve las piernas

La función más relevante del magnesio para el ciclista está en la producción de energía: el ion Mg²⁺ forma un complejo estable con el ATP y es indispensable para que la ATPasa catalice correctamente la conversión de ATP en ADP. Volpe SL describió en Current Sports Medicine Reports (2015; PMID 26166051) que sin magnesio disponible, esta cascada metabólica pierde eficiencia de forma proporcional al grado de déficit. A nivel neuromuscular, el magnesio actúa como antagonista fisiológico del calcio: regula la entrada de Ca²⁺ en las células musculares y modula el umbral de excitabilidad nerviosa. Un descenso en las reservas intracelulares altera ese equilibrio y puede aumentar la irritabilidad muscular.

El cuerpo adulto contiene entre 22 y 26 gramos de magnesio distribuidos principalmente en el hueso (~60 %), el músculo (~27 %) y los tejidos blandos (~13 %); solo el 1 % circula en el plasma. Esta distribución hace que el magnesio sérico sea un indicador poco sensible del estatus real: se puede tener un valor plasmático dentro del rango de referencia y aun así presentar déficit funcional a nivel muscular, una situación que algunos autores denominan «deficiencia subclínica de magnesio». Para el ciclista, el dato relevante no es el sérico aislado, sino el patrón de ingesta dietética y las pérdidas acumuladas.

Cuánto necesita un ciclista y cuánto pierde en ruta

La Ingesta Diaria Recomendada (RDA) para magnesio es de 400-420 mg/día en hombres adultos y 310-320 mg/día en mujeres adultas. Nielsen y Lukaski calcularon en su revisión de 2006 en Magnesium Research (PMID 17172008) que el ejercicio intenso eleva los requerimientos entre un 10 y un 20 % por encima de los valores sedentarios, debido a dos vías de pérdida que se potencian mutuamente: el sudor y la orina. La pérdida por sudor ronda los 3-4 mg por litro, lo que puede sumar entre 24 y 32 mg en una salida de cuatro horas con dos litros por hora de tasa de sudoración. Simultáneamente, el riñón aumenta la excreción urinaria de magnesio durante las horas posteriores al esfuerzo, probablemente asociado a los cambios en el pH sanguíneo y la elevación del cortisol y la aldosterona.

Un meta-análisis publicado en Food Science and Human Wellness (2023; DOI 10.1016/j.fshw.2023.02.015) que integró 14 estudios con 855 deportistas y 521 controles sedentarios encontró que los atletas tenían concentraciones de magnesio sérico significativamente más bajas (diferencia media: −0,04 mmol/L) a pesar de declarar una ingesta dietética mayor en 52 mg/día de promedio. Esa paradoja —comer más magnesio pero tener menos en sangre— refleja el mayor recambio y excreción que impone el entrenamiento sistemático. No indica necesariamente que todos los deportistas tengan déficit clínico, pero sí que el margen de reserva es más estrecho.

El mito de los calambres: la Cochrane lo desmonta

La creencia de que el magnesio previene los calambres musculares está arraigada en la cultura deportiva. Conviene decirlo con precisión: la evidencia científica no la respalda para la población general de adultos sanos. La revisión Cochrane de Garrison SR et al. (2020; DOI 10.1002/14651858.CD009402.pub3), que actualizó y amplió revisiones previas incorporando once estudios (nueve de diseño paralelo y dos cruzados) con 735 participantes, concluyó que la suplementación oral de magnesio no producía una reducción clínicamente significativa en la frecuencia ni la intensidad de los calambres musculares esqueléticos en adultos sin patología de base. La certeza de la evidencia fue clasificada como baja o muy baja en todos los desenlaces evaluados.

La excepción parcial son los calambres asociados al embarazo, donde algunos ensayos muestran señal —aunque también con evidencia débil—, y los calambres en pacientes con hepatopatía crónica o uso de diuréticos, contextos donde la hipomagnesemia real sí es frecuente. Para el ciclista sin patología subyacente, la suplementación como «anticalambre» no tiene respaldo clínico sólido. Los calambres inducidos por ejercicio de alta intensidad se atribuyen principalmente a fatiga neuromuscular y alteraciones en la modulación de la médula espinal, no a desequilibrios electrolíticos puntuales. Dicho esto, si existe un déficit real de magnesio —situación no infrecuente en ciclistas con dietas restrictivas o muy altas en carbohidratos procesados— corregirlo puede restaurar la excitabilidad neuromuscular a rangos normales.

Magnesio y sueño: mecanismo sí, evidencia clínica débil

El interés por el magnesio como facilitador del sueño tiene base mecanicista: el ion actúa sobre los receptores GABA-A potenciando su efecto inhibidor y bloquea los receptores NMDA, lo que reduce la actividad excitatoria del sistema nervioso central. Los estudios en modelos animales y los datos epidemiológicos que asocian baja ingesta de magnesio con peor calidad de sueño son consistentes. El problema es la evidencia clínica en humanos saludables. Un meta-análisis de Mah J y Pitre T publicado en BMC Complementary Medicine and Therapies (2021; PMID 33865376) identificó solo tres ensayos aleatorizados elegibles, todos realizados en adultos de 55 años o más, con un total de 151 participantes.

El análisis agrupado mostró una reducción de 17 minutos en la latencia de inicio del sueño y una ganancia de 16 minutos en el tiempo total de sueño tras la suplementación, pero los autores clasificaron la certeza de la evidencia como baja o muy baja, y señalaron alto riesgo de sesgo en los estudios incluidos. Para ciclistas adultos activos sin insomnio clínico, no existe evidencia directa de que suplementar magnesio mejore la calidad del sueño o la recuperación nocturna. El beneficio potencial, si existe, se concentraría en atletas con déficit documentado donde la hipomagnesemia altera la función del sistema nervioso autónomo.

Rendimiento: el efecto se activa al corregir carencias

Zhang et al. publicaron en Nutrients (2017; PMID 28846654) una revisión sistemática de los ensayos de suplementación de magnesio y rendimiento físico. La conclusión principal es que el magnesio puede mejorar indicadores funcionales como el torque del cuádriceps y la disponibilidad de glucosa en el músculo, con un efecto sobre la acumulación de lactato que podría retrasar la fatiga en esfuerzos moderados. El hallazgo clave, sin embargo, es que estos beneficios son más pronunciados —y clínicamente relevantes— en individuos con ingesta subóptima previa. En deportistas con estatus de magnesio ya adecuado, la evidencia de que añadir más magnesio mejora el rendimiento es escasa y los ensayos de alta calidad metodológica son prácticamente inexistentes.

Esto no equivale a decir que el magnesio sea irrelevante para el ciclista; equivale a decir que el primer objetivo es garantizar una ingesta suficiente a través de la dieta y, cuando eso no sea posible, suplementar para corregir el déficit. Tratar el magnesio como un ergogénico directo —análogo a la cafeína o el bicarbonato— no está justificado por la evidencia actual.

Formas y biodisponibilidad: no todas las pastillas son iguales

Pardo MR et al. revisaron sistemáticamente en Nutrition (2021; DOI 10.1016/j.nut.2021.111294) la biodisponibilidad de 14 formas de suplementos de magnesio. Las formas orgánicas (citrato, glicinato, malato) muestran consistentemente mejor absorción que las inorgánicas (óxido, carbonato). El óxido de magnesio, pese a ser la forma más barata y la que más se incluye en suplementos multivitamínicos de gama baja, tiene una biodisponibilidad estimada de apenas un 4 %, actuando más como agente osmótico —es decir, laxante— que como fuente de magnesio absorbible. El citrato y el glicinato rondan el 30-40 % de absorción y son las opciones más respaldadas.

FormaBiodisponibilidad est.Mg elementalTolerancia GINotas prácticas
Óxido~4 %~60 %PobreEfecto laxante; poca absorción real
Citrato~30–35 %~16 %ModeradaBuena absorción; puede ablandar heces en dosis altas
Glicinato~30–40 %~14 %BuenaBien tolerado; menor efecto GI
Malato~25–30 %~15 %BuenaDatos más limitados
L-treonatoDatos limitados~8 %BuenaInterés por penetración en SNC; precio elevado

Los alimentos más ricos en magnesio

Antes de recurrir a suplementos, merece la pena evaluar la dieta. Las semillas de calabaza encabezan la lista con 592 mg por cada 100 g (USDA FoodData Central, FDC #170556); dos cucharadas colmadas sobre un bol de avena pueden aportar entre 60 y 80 mg. Las semillas de chía (335 mg/100 g), las almendras (270 mg/100 g) y el chocolate negro al 70 % (228 mg/100 g) son fuentes concentradas que se integran fácilmente en la dieta de un ciclista. La espinaca cocida y las legumbres completan el cuadro, aunque con menor densidad por ración.

Plato con alimentos integrales ricos en micronutrientes esenciales para el deportista

Magnesio en alimentos comunes (mg por 100 g)

Fuente: USDA FoodData Central. Valores por 100 g de peso del alimento.

Cuándo y cuánto suplementar

Si la revisión dietética revela una ingesta habitual por debajo de la RDA —frecuente en ciclistas que priorizan hidratos refinados sobre verduras y semillas, o en quienes siguen patrones bajos en calorías— la suplementación es razonable. La dosis práctica de magnesio elemental se sitúa entre 200 y 400 mg al día, tomada por la noche con agua para minimizar la interferencia gastrointestinal y aprovechar el potencial efecto relajante sobre el sistema nervioso central. El citrato y el glicinato son las formas recomendables; el óxido no merece el precio que cobra ningún frasco.

El principal efecto adverso con dosis altas —por encima de 400 mg de magnesio elemental diario— es la diarrea osmótica, más pronunciada con el óxido y el citrato. Las personas con insuficiencia renal deben consultar a su médico antes de suplementar, ya que el riñón es la principal vía de eliminación y el exceso puede acumularse hasta producir hipermagnesemia. En ciclistas sanos sin patología renal, los rangos indicados son generalmente seguros y bien tolerados.

Qué llevarse de todo esto

El magnesio tiene un papel fisiológico central e indiscutible en la producción de energía y la función neuromuscular. El problema es que los tres usos más publicitados en el mercado del deporte —prevención de calambres, mejora del sueño y potenciación del rendimiento— tienen respaldo clínico débil o condicional. La Cochrane es explícita al descartar el efecto anticalambre en población general; los estudios de sueño son pequeños y se limitan a adultos mayores; y el rendimiento solo mejora cuando se parte de un déficit real.

El protocolo más sensato no empieza en la farmacia, sino en el análisis del plato: un ciclista que include legumbres, verduras de hoja verde, semillas y cereales integrales en su dieta habitual tiene probabilidades razonables de cubrir sus requerimientos sin suplementos. Cuando la dieta falla de forma consistente —por restricción calórica, eliminación de grupos alimentarios o volumen de entrenamiento muy alto en ambientes cálidos— el glicinato o el citrato de magnesio a 200-350 mg nocturnos son una adición segura y con sentido fisiológico. Pero hay que ser honesto: no es cafeína, no actúa en la primera semana y no compensa una alimentación deficiente.

Sobre el autor

MV

Martín Velasco

Nutrición deportiva y suplementación basada en evidencia

La firma editorial de Velociencia en nutrición. Cubre alimentación, hidratación y suplementación para ciclistas a partir de estudios revisados por pares, y traduce esa evidencia en pautas concretas para entrenar y competir. Contenido asistido por IA y revisado por el equipo editorial.

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