Maillot verde del Tour de Francia 2026: la batalla de los sprinters por la regularidad
Solo siete etapas llanas, una reforma del reglamento que vale 70 puntos y un final en Montmartre que nadie pidió: por qué el verde de 2026 se gana en la constancia, no en la velocidad punta
Un verde que vale más, pero que cuesta más
El Tour de Francia 2026 ha hecho algo que los velocistas llevaban años pidiendo: subir el botín. A partir de esta 113ª edición, el ganador de una etapa catalogada como llana se lleva 70 puntos en la clasificación por puntos, frente a los 50 que valía hasta ahora. Las jornadas accidentadas se quedan en 50. La aritmética del maillot verde se ha vuelto, de golpe, mucho más favorable a quien gana al esprint.
El detalle es que ese mismo Tour reparte ese tesoro con cuentagotas. De las 21 etapas, solo siete figuran como llanas, y ni siquiera todas ofrecen un embalaje masivo limpio. La organización ha colocado cinco días con la valoración alta de 70 puntos y cuatro accidentados con 50, de modo que la diferencia entre acertar en una etapa de sprinter y fallarla es ahora abismal.
Esa tensión entre un premio mayor y menos oportunidades define toda la pelea. El más rápido del pelotón puede llevarse una etapa redonda y sumar 70 puntos en una tarde, pero si pincha un día clave o se descuelga en la montaña, la recuperación es lenta. El verde de 2026 castiga el error como pocas veces.
Cómo se reparten los puntos
La clasificación por puntos premia la regularidad, no el cronómetro. Cada etapa reparte puntos según el orden de llegada, y el valor de la primera plaza depende del perfil del día. A eso se suman las metas volantes, los esprints intermedios situados a mitad de etapa que ofrecen un segundo botín y que casi siempre se cuelan en jornadas llanas.
La reforma de 2026 ensancha la brecha entre etapas. Antes, un puerto de tercera o una llegada nerviosa repartía casi tanto como un embalaje en una avenida ancha. Ahora la diferencia de 20 puntos por victoria entre lo llano y lo accidentado obliga a los equipos a decidir en qué días lo juegan todo.
Las metas volantes cambian el cálculo más de lo que parece. Con dos esprints intermedios en jornadas llanas, el verde deja de depender de ganar dos o tres etapas y pasa a recompensar el goteo constante. Un corredor que no gane ninguna etapa pero que entre siempre entre los cinco primeros y se lleve los puntos volantes puede vestirse de verde en París por encima del más veloz.
Fuente: Cycling Up To Date / reglamento de la clasificación por puntos 2026
Siete etapas, pero no siete embalajes
El recorrido de 2026 es duro para los hombres rápidos. Arranca con una contrarreloj por equipos en Barcelona, mete los Pirineos en la primera semana y acumula más de 50.000 metros de desnivel en tres semanas. A las siete jornadas llanas se suman cuatro de media montaña y ocho de alta montaña que parten el calendario en bloques y dejan a los velocistas pocas ventanas seguidas.
Las grandes citas del esprint están localizadas. La etapa 7, de Hagetmau a Burdeos, es el primer embalaje de prestigio puro; Burdeos es una de las catedrales del sprint en el Tour. La 8 a Bergerac y la 11 a Nevers, justo tras la jornada del Macizo Central, ofrecen finales rápidos, y la 12 a Chalon-sur-Saône encadena un segundo día de velocistas seguido.
Otras son trampas disfrazadas. La etapa 5 a Pau figura como llana, pero llega antes de los Pirineos y tiene un terreno mordiente que puede complicar a los sprinters más pesados. La 17 a Voiron es "llana sobre el papel", con más de 2.000 metros de desnivel acumulado y los Alpes ya en las piernas. Quien quiera el verde tendrá que sumar también en esos días raros.
| Etapa | Recorrido | Perfil | Lectura para el verde |
|---|---|---|---|
| 5 | Lannemezan – Pau | Llana exigente | Antes de los Pirineos; terreno mordiente |
| 7 | Hagetmau – Burdeos | Llana pura | Primer embalaje de prestigio |
| 8 | Périgueux – Bergerac | Llana ondulada | Final rápido controlable |
| 11 | Vichy – Nevers | Llana corta | Tras el Macizo Central |
| 12 | Nevers Magny-Cours – Chalon-sur-Saône | Llana | Segundo día seguido de sprint |
| 17 | Chambéry – Voiron | Llana sobre el papel | +2.000 m de desnivel; piernas de Alpes |
| 21 | Thoiry – París | Llana con Montmartre | Tres subidas a Montmartre antes de la meta |
La grupetto también pelea el verde
Aquí está la clave que separa al sprinter de etapa del candidato al maillot verde. Con tantos puertos de alta montaña entre cada oportunidad, el verde no se gana solo embalando: se gana llegando a París. Quien no sobreviva al control de tiempo en los Pirineos, el Macizo Central, el Jura y los Alpes —el mismo terreno que repasamos en el análisis de los favoritos y el recorrido— simplemente no estará en las jornadas que reparten 70 puntos.
La grupetto, ese grupo de no escaladores que se asocia para terminar dentro del corte horario, se convierte en el verdadero campo de batalla logístico. Un velocista que pierde fuelle en la montaña no solo arriesga la eliminación: llega vacío a la siguiente etapa llana y no puede disputar el sprint con garantías. La durabilidad pesa tanto como la potencia punta.
Es justo el perfil que distingue a un Jonathan Milan o a un Mads Pedersen de un velocista puro. El italiano combina motor de embalaje con una resistencia que le permite aguantar terrenos que descuelgan a otros, y por eso parte como favorito. Pedersen, su compañero en Lidl-Trek, es quizá el más completo en jornadas rotas, lo que abre el clásico dilema de liderazgo interno.
Los candidatos de 2026
El cuadro de aspirantes es el más profundo en años. Milan defiende el verde con Lidl-Trek y arranca como referencia. Jasper Philipsen, ganador del maillot en 2023 con una exhibición de cuatro etapas, vuelve con Alpecin y el plus de un lanzador como Mathieu van der Poel cuando el recorrido lo permite.
Tim Merlier es, en línea recta, probablemente el más rápido del pelotón, y con Soudal Quick-Step puede ganar cualquier embalaje limpio. Su problema es estructural: como velocista puro, sufre más en los días rotos y necesita que el Tour le entregue finales limpios, algo que este recorrido no garantiza. Biniam Girmay, que hizo historia en 2024 al ganar el verde con Intermarché-Wanty por 33 puntos sobre Philipsen y tres etapas, encarna el perfil del cazador de puntos regular que tan bien encaja con este reglamento.
Por detrás aprietan Arnaud De Lie (Lotto), Olav Kooij —ahora en Decathlon-CMA CGM tras dejar Visma—, Jordi Meeus (Red Bull-Bora) y el veterano Bryan Coquard (Cofidis). Ninguno parte como favorito absoluto al maillot, pero todos pueden robar puntos en las metas volantes y reventar el plan de los grandes.
| Sprinter | Equipo | Palmarés relevante en el verde |
|---|---|---|
| Jonathan Milan | Lidl-Trek | Ganador del maillot verde 2025 |
| Jasper Philipsen | Alpecin | Verde 2023 (4 etapas) |
| Tim Merlier | Soudal Quick-Step | Etapas en el Tour; el más rápido en plano |
| Biniam Girmay | Intermarché-Wanty | Verde 2024 (3 etapas) |
| Arnaud De Lie | Lotto | Ganador de clásicas; aspirante a etapas |
| Olav Kooij | Decathlon-CMA CGM | Múltiples etapas en grandes vueltas |
| Mads Pedersen | Lidl-Trek | 2º en puntos 2023; el más completo |
Montmartre, el final que rompe el guion
El cierre de 2026 es el gran factor de incertidumbre para los velocistas. Por segundo año consecutivo, la etapa 21 no termina con el clásico embalaje en los Campos Elíseos: incluye tres pasos por la empinada Rue Lepic de Montmartre, y la última subida está a unos 15 kilómetros de la meta. El esprint masivo de toda la vida ya no está garantizado.
La organización intentó un gesto conciliador. Tras el aluvión de críticas, añadió una vuelta extra a los Campos Elíseos para dar a los sprinters una ventana de reagrupamiento tras Montmartre. Aun así, Merlier fue claro: "sigue siendo difícil para nosotros, sobre todo por las etapas extremas que vienen antes".
El trasfondo es político. El director de recorrido, Thierry Gouvenou, lleva tiempo lamentando que los embalajes se han vuelto monótonos, "totalmente controlados por los sprinters, con una coalición entre ellos", y ha llegado a sugerir que en el futuro habrá menos etapas para ellos. Que 2026 ofrezca siete oportunidades, más que las cuatro de 2024, suena casi a tregua antes de la próxima ofensiva del trazado.
El pronóstico
El favorito es Milan, y no por velocidad pura. Lo es porque reúne las tres cosas que pide este Tour: gana embalajes, aguanta la montaña dentro del corte y tiene un equipo construido para protegerlo durante tres semanas. En un recorrido que premia la regularidad por encima del récord de los 200 metros, ese paquete completo vale más que ser el más rápido un martes cualquiera.
Philipsen es el rival más natural por su jerarquía y su lanzador, y Girmay el comodín perfecto para un reglamento que recompensa al que puntúa siempre. Merlier ganará etapas si el Tour le da finales limpios, pero su candidatura al maillot depende de un recorrido que no le acompaña. El verde de 2026 no irá necesariamente al más veloz; irá al que mejor sobreviva entre embalaje y embalaje, y eso lo decidirá tanto el sprint de Burdeos como la grupetto de los Alpes.
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Sobre el autor
Diego Araya
Ciclismo profesional, grandes vueltas y clásicas
La firma editorial de competición. Sigue el pelotón profesional: grandes vueltas, monumentos y la táctica que define cada carrera. Contenido asistido por IA y revisado por el equipo editorial.
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