Liège-Bastogne-Liège 2026: previa, favoritos y el duelo por la Doyenne
Pogačar defiende la corona y persigue su cuarto triunfo en la Doyenne mientras Evenepoel busca revancha en la clásica más antigua del calendario
259,5 kilómetros y 4.395 metros de desnivel positivo. Once cotés oficiales. Una llegada en plano en Liège tras bajar de la Roche-aux-Faucons. La 112ª edición de Liège-Bastogne-Liège se disputa el domingo 26 de abril y vuelve a reclamar su estatus de clásica más antigua del calendario, la Doyenne, esa carrera que Eddy Merckx ganó cinco veces y que hoy tiene a un nuevo emperador intentando acercarse a ese registro.
Tadej Pogačar defiende el título y busca su cuarta victoria en la Doyenne después de ganar en 2021, 2024 y 2025. La estadística es contundente: ha corrido cuatro ediciones y solo ha fallado una. Enfrente llegan Remco Evenepoel, doble ganador en 2022 y 2023, Tom Pidcock, Ben Healy, Mattias Skjelmose, Paul Seixas y un pelotón que sabe que para ganar en Liège hay que descartar primero a un hombre que este año ya acumula dos victorias de Monumento.
Un recorrido que respeta la tradición
Los organizadores han mantenido la estructura clásica y han retocado el tramo intermedio para añadir algo de kilometraje respecto a 2025. La ruta sale de Liège, gira en Bastogne, vuelve al norte y encadena los once cotés que componen el menú de las Ardenas valonas. El primero en aparecer es la Côte de Saint-Roch, un kilómetro al 11,2% que suele servir de calentamiento duro tras más de cien kilómetros iniciales de terreno ondulado.
Después llegan el Col de Haussire, la Côte de Wanne, la Côte de Stockeu —un kilómetro al 12,5%— y la Côte de Haute-Levée encadenados en menos de treinta kilómetros. Esa triple trampa marca el inicio del desgaste real. Luego aparece el Col du Rosier, el coté más largo del día con 4,4 kilómetros al 5,9%, seguido del Maquisard y la Côte de Desnié, repechos cortos pero acumulativos que preparan el terreno para lo que viene.
La Côte de la Redoute es el punto cardinal de la carrera. Kilómetro y medio al 9,4% de pendiente media que se coloca a poco más de treinta kilómetros de meta. Es el lugar donde Pogačar ha lanzado ataques decisivos en el pasado y donde muchos equipos diseñan toda su estrategia. La Côte des Forges actúa de transición. La Côte de la Roche-aux-Faucons, 1,3 kilómetros al 11%, corona la sucesión de dificultades a 13,3 kilómetros del final. Desde allí, bajada técnica y llanura hasta la meta en Liège.
Pogačar: el año del absolutismo
Tadej Pogačar llega a la Doyenne con una primavera que ya está en los libros de récords. Ganó la Strade Bianche, se impuso en la Milán-San Remo tras un remate a Tom Pidcock en la Vía Roma y dejó una exhibición inolvidable en el Tour de Flandes con un ataque en el Oude Kwaremont que rompió a Van der Poel y Evenepoel para entrar solo en Oudenaarde. En Paris-Roubaix no pudo completar el póquer y terminó segundo por detrás de Wout van Aert, pero volver a estar en la pelea por el Infierno del Norte con adoquines mojados confirma hasta dónde ha estirado su abanico.
La lectura táctica es obvia. Pogačar necesita que la carrera se rompa en la Redoute o en la Roche-aux-Faucons para aprovechar un terreno donde su relación peso-potencia le permite abrir huecos que el pelotón no puede cerrar. UAE Team Emirates-XRG lo ha demostrado en cada cita de la primavera: endurecen la carrera desde lejos, desgastan a los equipos rivales y dejan al esloveno en una posición donde un solo ataque basta para cerrar la jornada.
Cuatro victorias en la Doyenne lo colocarían a una sola de Merckx, autor de cinco triunfos entre 1969 y 1975. Ningún corredor en activo se ha acercado a esa cifra. Ganar el domingo sumaría un Monumento más a un palmarés que ya figura entre los más extensos de la historia del ciclismo moderno.
Evenepoel: el hombre que sabe ganar en Liège
Remco Evenepoel llega a la Doyenne con doble historia. Ganó en 2022, cuando se convirtió en el primer Monumento de su carrera, y repitió en 2023 con un ataque desde la Roche-aux-Faucons que nadie pudo seguir. Este año, su plan pasa primero por el Amstel Gold Race del domingo 19 de abril, donde busca revancha tras haber perdido en 2025 ante Mattias Skjelmose en un sprint a tres. El resultado del Amstel dará la primera pista real sobre su estado de forma antes de la Flecha Valona del miércoles 22 y de la Doyenne.
Su primavera ha tenido luces más que sombras. Fue tercero en el Tour de Flandes, un resultado notable para un debutante en una carrera que no se ajusta a su perfil natural. Evenepoel reconoció después que Pogačar simplemente no lo dejó volver tras el ataque en el Kwaremont, pero dejó señales claras: las piernas están. Soudal Quick-Step ha diseñado una nómina pensada en protegerlo hasta la Roche-aux-Faucons y darle el lanzamiento que necesita para repetir lo hecho en 2023.
Su fortaleza histórica en Liège no es casual. La carrera premia a los corredores capaces de lanzar un ataque largo, sostener vatios altos durante diez minutos y cerrar un final contra el reloj. Ese es exactamente el perfil de Evenepoel.
Los outsiders que pueden romper el guion
Tom Pidcock ha sido el segundo clasificado en la Milán-San Remo y llega con buenas sensaciones tras una primavera regular. Su capacidad para sobrevivir en finales selectivos y su historial de top-cinco en la Doyenne lo colocan como el outsider con más credibilidad. Si la carrera termina en un grupo reducido, su explosividad es un problema para todos.
Ben Healy fue tercero en la Doyenne de 2025 y este año llega de nuevo en buen momento. El irlandés de EF Education-EasyPost es el especialista por antonomasia en atacar desde lejos y aprovechar los huecos que generan los grandes equipos cuando se miran entre ellos. La Redoute podría ser su escenario.
Mattias Skjelmose recibe la jefatura de Lidl-Trek tras la baja de Juan Ayuso, fuera de las Ardenas por una infección viral detectada después del Itzulia. El danés llega como defensor del título del Amstel y con un perfil que también funciona en los perfiles más largos. Giulio Ciccone, segundo en la Doyenne 2025, completa la apuesta del equipo estadounidense.
Paul Seixas es la gran carta francesa. El joven de 19 años de Decathlon CMA CGM ha diseñado toda su primera parte de temporada apuntando directamente a Liège, saltándose el Amstel para llegar más fresco. Su progresión en 2026 ha sido vertiginosa y en el equipo confían en que pueda pelear por el podio en una carrera cuyo perfil se ajusta a sus cualidades. Kévin Vauquelin, por su parte, corre para Arkéa-B&B Hotels tras una primavera sólida que lo mantiene en el radar de los segundos planos.
Las tácticas del domingo
La gran pregunta no es quién ataca, sino dónde. La Redoute llega a 34 kilómetros del final y permite movimientos de largo alcance que requieren un pacto entre varios corredores para llegar juntos a la meta. La Roche-aux-Faucons, en cambio, deja solo trece kilómetros para gestionar la ventaja, y prioriza a los corredores con explosividad pura en los metros finales de una cota exigente.
Pogačar puede permitirse esperar a la Roche-aux-Faucons porque su cronometraje es excepcional. Evenepoel, en cambio, suele beneficiarse de lanzar desde más lejos para ahogar a los rivales con un ritmo imposible de seguir. Healy y Seixas necesitan la Redoute o antes. Pidcock y Skjelmose, con finales rápidos, prefieren un grupo reducido que llegue al descenso final.
Liège no siempre respeta los guiones. En 2011, Philippe Gilbert ganó desde un ataque a veinte kilómetros. En 2020, Primož Roglič batió a Pogačar en un sprint al milímetro. La Doyenne tiene la capacidad de convertir cada edición en una historia distinta. El domingo, el hombre a batir sigue siendo el mismo que acaba de ganar el Tour de Flandes y la Milán-San Remo en apenas tres semanas. Pero lleva un calendario largo a sus espaldas y, por primera vez esta primavera, acaba de perder uno.
Referencias
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