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Proteína entre etapas: cuánto, cuándo y cómo en las tres semanas de una gran vuelta
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Proteína entre etapas: cuánto, cuándo y cómo en las tres semanas de una gran vuelta

La diferencia entre 1.8 y 2.2 g/kg/día no está en la primera etapa sino en la tercera semana, cuando el déficit acumulado empieza a cobrar factura

MVPor Martín Velasco··14 min de lectura

Con 0.8 g de carbohidrato más 0.4 g de proteína por kilo de peso corporal por hora durante las dos primeras horas tras el agotamiento, el balance nitrogenado pasa de –82.4 ± 11.5 mg/kg a +7.0 ± 15.4 mg/kg. Ese dato, publicado por Sollie et al. en el Journal of Applied Physiology en 2018 (PMID: 30212306) con ocho ciclistas de élite, resume el problema con una precisión que pocas cifras consiguen: después de una etapa intensa, con solo carbohidratos en la ventana de recuperación el cuerpo sigue catabolizando tejido muscular; con proteína añadida, el balance se hace neutro. Multiplicado por 21 etapas, ese déficit acumulado es lo que distingue al ciclista que llega funcional a los Alpes de la tercera semana del que arrastra las piernas como lastres.

La logística nutricional de una gran vuelta tiende a girar en torno a los carbohidratos: cuántos gramos por hora sobre la bici, cuándo cargar glucógeno en la víspera, cómo distribuir la ingesta a lo largo del día para rendir al día siguiente. Ese enfoque es correcto pero incompleto. La proteína no compite con los carbohidratos por atención; opera en un plano diferente, el de la reparación estructural, la síntesis mitocondrial y la preservación de la masa muscular que permite mantener el umbral de potencia tres semanas después del primer día de carrera.

Los requerimientos diarios: por qué 1.8 g/kg ya no es el techo

La revisión narrativa de Witard, Hearris y Morgan publicada en Sports Medicine en 2025 (PMID: 40117058) establece un punto de referencia actualizado para atletas de resistencia: aproximadamente 1.8 g de proteína por kilo de masa corporal al día en jornadas estándar de entrenamiento, y 2.0 g/kg en días de descanso o recuperación activa. Ese incremento en días de reposo no es contraintuitivo: durante esos días disminuye la ingesta de carbohidratos y, con ello, la señal anabólica mediada por insulina, lo que hace que la proteína deba cubrir un mayor porcentaje de la demanda de reparación. El estudio de Valenzuela et al. (2023, PMID: 36686220) con 24 ciclistas profesionales sub-23 en un camp de entrenamiento de seis días documentó que los corredores de ese nivel mantenían de forma habitual ingestas superiores a 2.5 g/kg al día sin suplementación adicional, lo que da cuenta de la distancia entre las recomendaciones mínimas de la literatura general y lo que ocurre en la práctica de élite.

El rango 1.6–2.2 g/kg/día que aparece en las guías más recientes no es arbitrario. El límite inferior (1.6 g/kg) representa el umbral por debajo del cual la síntesis proteica muscular empieza a comprometerse incluso sin ejercicio intenso. El superior (2.2 g/kg) refleja las condiciones más exigentes: etapas de montaña de seis horas con restricción parcial de carbohidratos, donde el organismo oxida aminoácidos de cadena ramificada —leucina en primer término— como fuente energética adicional. La International Society of Sports Nutrition (Jäger et al., 2017, PMID: 28642676) sitúa el rango efectivo entre 1.4 y 2.0 g/kg para la mayoría de atletas en ejercicio, con el reconocimiento explícito de que ciertos contextos de alta carga elevan ese límite. Para un ciclista de 70 kilogramos en una etapa de alta montaña, alcanzar 2.0 g/kg significa distribuir 140 gramos de proteína a lo largo del día en una ventana donde los carbohidratos compiten activamente por espacio gástrico y capacidad de absorción.

EF Pro Cycling, que ha publicado información sobre sus protocolos nutricionales durante el Tour de Francia, reporta un objetivo de 2.0 a 2.5 g/kg al día para sus ciclistas durante las tres semanas de carrera. El equipo Visma–Lease a Bike utiliza una aplicación propia (Foodcoach) integrada con software de seguimiento nutricional para calcular y monitorizar los objetivos individuales de proteína y energía en tiempo real durante la ronda, un sistema que el UCI Sports Nutrition Project Race Nutrition for Road Cycling (2026, IJSNEM Vol. 36) identifica como parte de la tendencia actual de los equipos WorldTour hacia plataformas de gestión nutricional digital.

Cuatro o cinco tomas: la frecuencia que activa la señal anabólica

La proteína total al día importa, pero la frecuencia de las tomas determina cuántas veces al día el músculo recibe la señal para sintetizar. El position stand de la ISSN (Jäger et al., 2017) establece que las dosis proteicas deben distribuirse cada tres a cuatro horas a lo largo del día y que cada toma debería aportar entre 20 y 40 gramos de proteína de alta calidad, equivalente a 0.25 g/kg en términos relativos. La revisión de Witard et al. (2025) actualiza ligeramente esa cifra para atletas de resistencia en el período post-ejercicio inmediato, recomendando 0.5 g/kg por toma para maximizar la síntesis de proteínas contráctiles, o 0.4 g/kg si la tolerancia gastrointestinal o la disponibilidad de carbohidratos limita la ingesta.

El mecanismo detrás de esta frecuencia es el umbral de leucina. La leucina, aminoácido de cadena ramificada, actúa como sensor metabólico que activa la vía mTORC1, el interruptor intracelular que inicia la síntesis proteica. Estudios de Layman y colaboradores han establecido que se necesitan aproximadamente 2.5 gramos de leucina por toma para superar este umbral en adultos jóvenes. La caseína contiene alrededor del 8.5% de leucina en peso, lo que significa que 30 gramos de caseína aportan aproximadamente 2.55 gramos de leucina, justo por encima del umbral, mientras que 40 gramos aportan cerca de 3.4 gramos, con mayor margen. Para un ciclista de 70 kilogramos que sigue la recomendación de 0.4 g/kg por toma, 28 gramos de proteína de calidad alta representa el mínimo funcional por toma.

Distribución proteica diaria recomendada — ciclista de 70 kg en etapa de montaña

Basado en Witard et al. (2025) y Jäger et al. (2017). Valores aproximados según contexto de gran vuelta.

Cinco tomas para un total de 167 gramos equivale a 2.4 g/kg para un ciclista de 70 kilogramos. La distribución no es arbitraria: el desayuno de 35 gramos tres a cuatro horas antes de la etapa llena el depósito de aminoácidos en sangre durante la primera parte del recorrido; la toma a bordo (12-15 gramos, habitualmente vía barrita o gel con proteína añadida) mantiene el flujo de aminoácidos cuando el catabolismo en ruta es máximo; la toma post-etapa cubre la ventana de mayor sensibilidad a la síntesis proteica; la cena principal carga el ciclo de reparación nocturna; y la caseína pre-sueño sostiene la síntesis durante las horas de descanso.

La ventana post-etapa: los primeros noventa minutos

Rustad et al. publicaron en PLoS One en 2016 (PMID: 27078151) un estudio con ocho ciclistas entrenados que ingerían, durante las dos primeras horas de recuperación tras agotamiento exhaustivo, bien 1.2 g de carbohidrato por kilo por hora o bien 0.8 g de carbohidrato más 0.4 g de proteína por kilo por hora. Al día siguiente, el tiempo hasta el agotamiento fue de 63.5 ± 4.4 minutos en el grupo CHO+proteína frente a 49.8 ± 5.4 minutos en el grupo solo carbohidrato. Dos años después, Sollie et al. (2018, PMID: 30212306) replicaron un protocolo similar en ocho ciclistas de élite con VO₂máx de 74 ml/kg/min y encontraron una mejora del 8.5% en la contrarreloj de 26 kilómetros y del 3.7% en la potencia de sprint de 10 segundos al día siguiente en el grupo CHO+proteína frente al grupo de carbohidrato isoenergético.

El matiz importante de estos datos está en la energía total. Un meta-análisis publicado en 2020 en Sports Medicine (PMID: 32826640) examinó 20 estudios sobre co-ingesta de carbohidrato y proteína en la síntesis de glucógeno post-ejercicio y encontró que la proteína añadida solo mejoraba la resíntesis de glucógeno cuando la ingesta de carbohidrato estaba por debajo de 1.2 g/kg/hora; cuando el aporte de carbohidrato ya era suficiente, añadir proteína no aceleraba la reposición del glucógeno, pero sí mantenía su beneficio independiente sobre la síntesis proteica muscular. En el contexto de una gran vuelta, donde los ciclistas ingieren 90 a 120 gramos de carbohidrato por hora en ruta y luego deben reponer glucógeno lo antes posible, la proteína post-etapa no debe reemplazar los carbohidratos: debe sumarse a ellos para activar simultáneamente ambos procesos de recuperación.

Rendimiento al día siguiente según protocolo de recuperación (Sollie et al., 2018)

Ocho ciclistas de élite. CHO: 1.2 g/kg/h solo. CHO+PRO: 0.8 g CHO + 0.4 g PRO /kg/h durante 2h post-ejercicio.

La ventana de máxima sensibilidad a la síntesis proteica muscular post-ejercicio se extiende durante aproximadamente dos horas tras el final de la etapa. En la práctica de los equipos WorldTour, esto se traduce en el clásico recovery shake o batido de recuperación servido en el autobús del equipo al cruzar la línea de meta, con una proporción de carbohidratos y proteínas de 3:1 o 4:1. Un ciclista de 70 kilogramos que ingiere 84 gramos de carbohidrato y 28 gramos de proteína en ese batido cumple simultáneamente con la dosis mínima de proteína (0.4 g/kg) y proporciona una contribución significativa a la resíntesis de glucógeno antes de que los sólidos de la cena puedan procesarse.

Caseína nocturna: síntesis mitocondrial mientras duerme

En 2023, Trommelen y colaboradores publicaron en Sports Medicine (PMID: 36857005) el primer ensayo controlado aleatorizado que cuantificó específicamente el impacto de la proteína pre-sueño sobre la síntesis proteica mitocondrial después de ejercicio de resistencia. Treinta y seis hombres jóvenes realizaron ejercicio de resistencia vespertino y 30 minutos antes de dormir tomaron 45 gramos de caseína, 45 gramos de suero de leche o un placebo no calórico. La tasa de síntesis proteica mitocondrial fue de 0.087 ± 0.020 %/hora en los grupos de proteína frente a 0.067 ± 0.016 %/hora en el placebo; la síntesis miofibrilar fue de 0.060 ± 0.014 frente a 0.047 ± 0.011 %/hora. No hubo diferencias significativas entre caseína y suero de leche, lo que sugiere que el tipo de proteína es menos determinante que la presencia de proteína per se.

El estudio con ciclistas profesionales introduce una matización necesaria. Valenzuela, Alejo y colaboradores (2023, PMID: 36686220) reclutaron 24 ciclistas profesionales U23 (VO₂pico: 79.8 ± 4.9 ml/kg/min) durante un camp de entrenamiento de seis días y asignaron aleatoriamente a los participantes a tomar 40 gramos de caseína antes de dormir, 40 gramos de caseína en la tarde o 40 gramos de carbohidrato antes de dormir como control isocalórico. No encontraron diferencias significativas entre grupos en ninguno de los indicadores de fatiga, recuperación ni rendimiento evaluados. El factor explicativo es la ingesta proteica basal: los ciclistas de ese estudio ya consumían más de 2.5 g/kg/día de forma habitual, lo que desplaza el efecto marginal de una dosis adicional de caseína hacia cero.

La conciliación de estos dos hallazgos tiene una implicación directa para la nutrición en grandes vueltas. Cuando la ingesta proteica diaria total se sitúa en 1.8–2.0 g/kg —que es el rango recomendado por Witard et al. (2025) para días estándar y que muchos ciclistas amateur no alcanzan incluso en competición— la caseína pre-sueño añade un beneficio real sobre la síntesis mitocondrial nocturna. Cuando la ingesta ya supera 2.5 g/kg (como ocurre en equipos WorldTour con chef y soigneur dedicados), ese beneficio adicional se diluye porque el organismo ya dispone de un flujo constante de aminoácidos. El objetivo práctico para la mayoría de ciclistas no profesionales que participan en etapas de varios días es, por tanto, alcanzar primero el total diario y solo después optimizar el timing.

EscenarioProteína totalTiming prioritarioCaseína nocturna
Ciclista amateur en etapa de 5 días1.4–1.6 g/kg/díaPost-etapa (0.4 g/kg)Beneficiosa (+MPS nocturno)
Ciclista entrenado, camp de 7 días1.8–2.0 g/kg/díaPost-etapa + pre-sueñoBeneficiosa si no se cubre de otro modo
Ciclista WorldTour en gran vuelta>2.5 g/kg/díaDistribución continua 4-5 tomasNeutral si total ya cubierto

Por qué esto no es un protocolo de carga de carbohidratos

La carga de carbohidratos es una estrategia puntual de pre-competición: sus protocolos funcionan en las 24–72 horas antes de una prueba larga y su objetivo es elevar los depósitos de glucógeno muscular hasta la supercompensación (véase el artículo sobre protocolos de carga publicado en esta misma sección). La gestión proteica durante una gran vuelta es un proceso continuo que opera a lo largo de las tres semanas de carrera y que no tiene un equivalente de "supercompensación": no existe un estado de saturación proteica pre-etapa comparable al del glucógeno, porque las proteínas musculares se renuevan constantemente y el daño mecánico acumulado exige reparación persistente.

Ambas estrategias son complementarias y no excluyentes. En una etapa de alta montaña seguida de un día de descanso, el corredor necesita reponer glucógeno muscular con alta densidad de carbohidratos (8–10 g/kg/día durante ese día de recuperación) y al mismo tiempo mantener o elevar ligeramente la ingesta proteica hasta 2.0 g/kg para facilitar la reparación del tejido dañado. El error frecuente en la práctica —amateur y semiprofesional— es compensar el aumento de carbohidratos en días de descanso reduciendo la proteína, cuando debería ocurrir lo contrario.

Lo que cambia en la tercera semana

En las tres semanas de una gran vuelta se produce un fenómeno acumulativo que los estudios de laboratorio en un solo día difícilmente capturan. La revisión del UCI Sports Nutrition Project (2026, IJSNEM Vol. 36) señala que la práctica contemporánea de los equipos WorldTour ha avanzado hacia la distribución más homogénea de la ingesta calórica a lo largo del día —incluyendo proteína— precisamente para evitar los picos de catabolismo que aparecen cuando el corredor llega a la cena en déficit calórico profundo. Los software de monitorización nutricional que usan equipos como Visma permiten detectar en tiempo real cuando un corredor lleva acumulado un déficit proteico de 30–40 gramos durante la primera mitad del día y ajustar la cena y la toma nocturna en consecuencia.

El corredor que afronta las últimas etapas de una vuelta de tres semanas no solo está gestionando el glucógeno de ese día: está cosechando el resultado de 20 días de decisiones nutricionales. La proteína —en sus cantidades, en su distribución horaria, en su calidad medida en gramos de leucina disponible por toma— es la variable que más frecuentemente se subestima en ese balance.

Aplicación práctica: los números que importan

Para un ciclista de 70 kilogramos en una gran vuelta de tres semanas, los datos disponibles convergen en un protocolo manejable. La ingesta diaria de proteína debería situarse entre 126 y 154 gramos (1.8–2.2 g/kg), distribuida en al menos cuatro tomas que garanticen un mínimo de 28–35 gramos por ocasión (0.4–0.5 g/kg). La toma post-etapa debe producirse antes de que transcurran 90 minutos desde el final del esfuerzo, combinada con carbohidratos a razón de al menos 1.0–1.2 g/kg/h durante las dos primeras horas de recuperación. La dosis nocturna de 30–40 gramos de caseína aporta un beneficio real sobre la síntesis mitocondrial cuando la ingesta total del día no ha alcanzado el umbral de 1.8 g/kg; cuando el total ya está cubierto, su contribución marginal es menor pero no nula.

Witard et al. (2025) concluyen que la proteína del ejercicio de resistencia ha estado históricamente eclipsada por los carbohidratos en la narrativa nutricional del deporte, y que la evidencia metabólica de la última década justifica una revisión completa de ese orden de prioridades. En el contexto de una gran vuelta, ambos macronutrientes son igualmente no negociables. Los carbohidratos determinan si el ciclista puede mantener la potencia durante la etapa; la proteína determina si puede repetirlo al día siguiente.

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