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Critérium du Dauphiné 2026: previa, favoritos y el vértigo de Vingegaard
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Critérium du Dauphiné 2026: previa, favoritos y el vértigo de Vingegaard

La carrera que predice el Tour adopta el nombre de Tour Auvergne-Rhône-Alpes, pierde a Pogačar y Evenepoel, y gana a un Vingegaard que llega con el Giro en las piernas y siete días de descanso

DAPor Diego Araya··11 min de lectura

El 7 de junio, el pelotón rueda desde Vizille, la pequeña ciudad al sur de Grenoble donde en 1788 se gestó la Asamblea que encendió la mecha de la Revolución Francesa. Lo que comienza ahí el domingo tiene otro tipo de significado histórico: por primera vez en 77 ediciones, el Critérium du Dauphiné no se llama Critérium du Dauphiné. La carrera se presenta bajo el nombre de Tour Auvergne-Rhône-Alpes, un cambio de identidad impulsado por el respaldo financiero de la región homónima que elevó el presupuesto un 18 % hasta los once millones de euros. El nombre cambia. Las montañas, no.

Desde 1947, esta carrera ha funcionado como el termómetro más fiable del Tour de France. Cuatro de los últimos diez ganadores del Dauphiné ganaron también el Tour ese mismo año. La estadística incluye a Chris Froome en 2013, 2015 y 2016, a Geraint Thomas en 2018 y a Jonas Vingegaard en 2023. La única carrera que han ganado los cinco corredores con más victorias en el Tour de France —Anquetil, Merckx, Hinault, Indurain y Froome— pasa ahora por un rebranding institucional, pero mantiene intacto su papel de criba final antes de que el julio lo decida todo.

Un recorrido de ocho actos con final de tragedia alpina

La edición 2026 suma 1.204,3 kilómetros en ocho etapas con un desnivel acumulado de 19.850 metros. No hay contrarreloj individual, algo llamativo en una carrera que históricamente ha incluido uno, pero sí una contrarreloj por equipos de 28,4 kilómetros el martes 9 en el circuito de Perreux. La organización la califica de "ensayo general del Grand Départ", porque el Tour de France 2026 también arranca en Barcelona con una contrarreloj por equipos. Dos carreras diferentes, mismo formato de apertura.

EtapaRecorridokmTipo
E1Vizille → Saint-Ismier146,2Montaña, 5 puertos
E2Saint-Martin-le-Vinoux → Le Puy-en-Velay234,3Rodadora larga
E3Perreux → Perreux (TTT)28,4Contrarreloj equipos
E4Le Puy-en-Velay → Montrond-les-Bains167,4Accidentada
E5Saint-Chamond → Villars-les-Dombes195,8Sprint
E6Saint-Vulbas → Crest-Voland182,3Final en alto
E7La Bridoire → Grand Colombier133,6Alta montaña HC
E8Beaufort → Plateau de Solaison120,1Final HC

La primera etapa desde Vizille no es de trámite. Cinco puertos clasificados en 146 kilómetros, con la Côte de Rousset (8,2 km al 7,6%) como remate antes de llegar a Saint-Ismier. Es el tipo de etapa que en el papel parece para el grupo pero que en la práctica ya deja a algún pretendiente al descubierto. La segunda etapa suma 234 kilómetros entre el Macizo Central y Le Puy-en-Velay, más larga que cualquier etapa del Tour de France 2026, una jornada de desgaste que llega justo antes de la contrarreloj por equipos. El bloque de tres días —E2 larga, E3 TTT, E4 accidentada— tiene la intención deliberada de tensar los recursos de cada escuadra antes de que empiecen los puertos de verdad.

Crest-Voland, Grand Colombier y Solaison: el tríptico que decide

Las diferencias reales en la clasificación general se forjan en las tres últimas etapas. El viernes 12, la etapa 6 lleva al pelotón hasta Crest-Voland, una llegada nueva en el Dauphiné, 5,9 kilómetros al 7,7% de media que debería reducir el grupo a una docena de corredores. El Col du Granier, que aparece más temprano en el recorrido, ya filtrará a los que no llegan con la montaña suficiente. La etapa sirve de preludio a los dos días definitivos.

La etapa 7 del sábado 13 termina en el Grand Colombier. El ascenso final mide 8,4 kilómetros al 10,2% de media desde Virieu-le-Petit, uno de los puertos con mayor pendiente media del calendario europeo. Antes ya aparecen los Lacets du Grand Colombier —7 kilómetros al 8,4%— y el Col de Richemond en el menú del día. El recorrido total acumula 133,6 kilómetros con 3.720 metros de desnivel. En una etapa tan corta y tan cargada de subidas, no hay donde esconderse.

El domingo 14, la etapa 8 desde Beaufort hasta el Plateau de Solaison pone el punto final. Once kilómetros al 9,1% de media, precedidos por el Col du Pré (6,9 km al 10,1%), la Montée de Bisanne (11,4 km al 7,7%) y el Col des Aravis (7 km al 6,8%). Son 120 kilómetros de ataque continuo desde el kilómetro cero: la última subida empieza sin transición desde el llano. La organización la describe como "la llegada en alto más exigente de la primavera europea". No es marketing; es una descripción clínica del perfil.

Desnivel de las etapas de montaña decisivas

Fuente: tour-auvergne-rhone-alpes.fr, procyclinguk.com

Vingegaard: la aritmética del imposible

La situación de Jonas Vingegaard es la historia más difícil de calibrar de este Dauphiné. El 31 de mayo, si todo sigue como va, el danés de Visma-Lease a Bike termina el Giro de Italia en Roma. El 7 de junio, siete días después, rueda desde Vizille. En la historia moderna del ciclismo profesional, es raro que un corredor apunte al podio de un Grand Tour y, una semana más tarde, salga como favorito a una carrera de ocho etapas en los Alpes. Roglič lo intentó alguna vez; las marcas de desgaste siempre aparecen.

Visma confirmó la inscripción de Vingegaard el 30 de abril, con Wout van Aert y Matteo Jorgenson como sus principales colaboradores. La presencia de Van Aert en la contrarreloj por equipos no es un detalle menor: en el circuito de Perreux, Visma tiene las credenciales para marcar diferencias que Roglič y del Toro no podrán recuperar en las montañas. El contexto de forma del danés justifica la apuesta. Ganó la París-Niza 2026 con 4 minutos y 23 segundos sobre Daniel Felipe Martínez, un margen que en las carreras por etapas de primavera roza la obscenidad. En el Giro, acumula victorias de etapa y llega a la segunda semana a solo 27 segundos del líder Afonso Eulálio.

El problema no es la forma; es la acumulación. Ganar el Giro exige tres semanas de esfuerzo máximo. Entrar al Dauphiné siete días después significa llegar con piernas que han absorbido el Blockhaus, el Giau, el Falzarego y las jornadas de los Dolomitas. Incluso para un corredor de su nivel, las reservas musculares no se regeneran en una semana. El Grand Colombier y el Plateau de Solaison serán el momento de la verdad: si Vingegaard puede seguir el ritmo de los frescos, llegará al Tour en un estado que nadie ha igualado antes de julio.

Roglič: el que tiene el recorrido en la memoria

Primož Roglič es el corredor con más experiencia táctica en este tipo de carrera y el que mejor conoce los puertos del menú 2026. Ganó el Dauphiné en 2022 y 2024. El esloveno de Red Bull-BORA-hansgrohe no apunta al Tour de France como objetivo principal de temporada —la Vuelta a España sigue siendo su grande por conquista— pero las etapas 7 y 8 tienen un perfil que se ajusta a sus puntas de explosividad en ascenso corto y sostenido. El equipo envía también a Florian Lipowitz, el joven alemán que viene de una primavera consistente en carreras por etapas y que busca el Dauphiné como tarjeta de visita antes del Tour.

La estrategia de Red Bull es clara: dos cartas, distintos momentos. Roglič puede no llegar a los Alpes con el mismo filo que un corredor más descansado, pero su capacidad para aguantar en los dias 7 y 8 está demostrada en los mismos puertos. Lipowitz, que terminó segundo en la Vuelta a Romandie 2026, tiene la frescura que Roglič no garantiza. Si la carrera llega rota a las últimas etapas, Red Bull tiene respuesta para ambos escenarios.

Del Toro: la apuesta con dos victorias en el bolsillo

Isaac del Toro llega al Tour Auvergne-Rhône-Alpes como el corredor más en forma de los favoritos. El mexicano de 22 años ya tiene dos victorias de carrera por etapas en 2026: el UAE Tour y la Tirreno-Adriatico, donde batió a Matteo Jorgenson por 40 segundos en un duelo de ocho días. UAE Team Emirates-XRG lo inscribe como su líder, en una carrera donde Pogačar decidió no competir. El Dauphiné es para del Toro el último examen antes de su debut en el Tour de France, donde actuará como gregario de lujo de Pogačar pero con libertad para pelear etapas y buscar protagonismo propio.

Su perfil encaja con el recorrido de las últimas etapas: ligero, explosivo en ascensos prolongados, capaz de mantener el ritmo sin TTT individual que lo castigara. La contrarreloj por equipos en Perreux es el único momento donde UAE puede sufrir si la alineación no está a la altura de Visma. El resto del recorrido es exactamente el tipo de montaña donde del Toro ha demostrado ya que pertenece al grupo de los mejores escaladores del mundo.

Los que pueden romper el guion

Paul Seixas llega con la confianza de una temporada 2026 de mayor a menor. El francés de Decathlon CMA CGM tiene el perfil de los escaladores que explotan en junio, cuando la densidad de favoritos disminuye y los perfiles se alargan. En el Plateau de Solaison, 11 kilómetros de sufrimiento desde los 1.400 metros, Seixas tiene el motor adecuado para sorprender a corredores más conocidos.

Juan Ayuso vuelve al calendario con el dorsal de Lidl-Trek después de la baja que lo dejó fuera de las Ardenas. El español lleva la temporada marcada por las interrupciones, pero el Dauphiné es el tipo de carrera donde un escalador de su talla puede recuperar sensaciones rápido: sin presión de resultado, con montaña abundante y un recorrido que no exige la regularidad de tres semanas. Tobias Halland Johannessen, de Uno-X Mobility, y Antonio Tiberi, el líder de Bahrain-Victorious que terminó subcampeón del UAE Tour 2026, completan la lista de corredores capaces de sorprender en los días de montaña.

La paradoja de los ausentes

La gran paradoja de este Dauphiné 2026 es que los dos mayores candidatos al Tour de France eligieron otros caminos. Tadej Pogačar, campeón defensor de esta carrera, se inclina por el Tour de Suisse como última prueba antes de julio. El esloveno, que ya ganó la Strade Bianche, la Milán-San Remo y el Tour de Flandes esta primavera, busca una preparación diferente a la de 2025: el Tour de Suisse termina el 21 de junio y le deja dos semanas de ajuste fino antes del Grand Départ de Barcelona. Remco Evenepoel, por su parte, lleva 69 días sin correr desde Liège-Bastogne-Liège, una apuesta de Red Bull por la frescura total que implica entrenar en altitud y llegar al Tour sin cargas de competición. Es una estrategia legítima que convierte el Dauphiné en una carrera sin el trío habitual.

La ausencia de ambos cambia el carácter de la carrera sin reducir su importancia. El Tour Auvergne-Rhône-Alpes sin Pogačar y Evenepoel es un Dauphiné donde el palmarés está disponible para un corredor diferente por primera vez desde 2021, cuando Richie Porte ganó la última edición antes de que el esloveno y el danés se adueñaran del podio.

Pronóstico en los Alpes

Roglič llega con el recorrido en la memoria y la motivación de demostrar que sigue siendo un corredor de primer nivel en las carreras de montaña, incluso cuando el objetivo principal de temporada apunta a septiembre. Del Toro tiene la forma y la frescura que los demás no garantizan. Vingegaard tiene el nivel pero la incógnita del Giro como advertencia constante.

Si el danés logra recuperarse de tres semanas en Italia y mantiene las diferencias en la contrarreloj por equipos gracias a Van Aert, el Tour Auvergne-Rhône-Alpes puede ser el inicio de una de las preparaciones de julio más poderosas que se hayan visto. Si las piernas no responden en los Lacets del Grand Colombier el sábado 13, el palmarés quedará entre del Toro y Roglič, los dos corredores que llegan con más razones para ganar. En cualquiera de los dos escenarios, el domingo 14 en el Plateau de Solaison dejará información más valiosa sobre el estado de los candidatos al Tour que cualquier entrenamiento cronometrado en altitud. El termómetro funciona desde 1947. Seis kilómetros más o menos no cambian su fiabilidad.