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Estrategias de abanicos en París-Roubaix: evolución y efecto en el resultado final
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Estrategias de abanicos en París-Roubaix: evolución y efecto en el resultado final

Análisis técnico sobre la influencia de la táctica de abanicos en las ediciones recientes de París-Roubaix con datos de carrera y estudios aerodinámicos

DAPor Diego Araya··9 min de lectura

Estrategias de abanicos en París-Roubaix: evolución y efecto en el resultado final

La París-Roubaix de 2022 quedó marcada por una de las demostraciones tácticas más contundentes de la última década. Dylan van Baarle, protegido por el trabajo colectivo de Ineos Grenadiers, se impuso en solitario tras una carrera donde los abanicos fragmentaron al pelotón mucho antes de que los tramos de pavé decidieran nada. La edición alcanzó una velocidad media superior a los 45 km/h, cifra que refleja no solo la potencia de los corredores sino la eficiencia aerodinámica que una formación de abanicos bien ejecutada puede otorgar a un grupo reducido. Ese día, el viento lateral fue tanto protagonista como el propio adoquín del norte de Francia.

Los abanicos son formaciones en línea diagonal que los equipos adoptan cuando el viento sopla de costado. En lugar de rodar en fila india, los ciclistas se escalonan diagonalmente para que cada uno quede protegido por el compañero que tiene delante y ligeramente al lado, aprovechando la zona de baja presión que genera el corredor precedente. Esta disposición ocupa todo el ancho de la carretera, y cuando un equipo completo ejecuta la maniobra con suficiente velocidad, los rivales que no logran entrar en la formación quedan expuestos al viento y pierden contacto con el grupo delantero. En una carrera de casi 260 kilómetros como París-Roubaix, esa separación puede resultar definitiva.

La ciencia detrás de la protección aerodinámica

La investigación de Blocken, Defraeye, Koninckx y otros, publicada en el Journal of Wind Engineering and Industrial Aerodynamics en 2018, cuantificó mediante simulaciones de dinámica de fluidos computacional (CFD) y pruebas en túnel de viento la reducción de resistencia aerodinámica dentro de un pelotón ciclista. Sus resultados demostraron que un corredor ubicado en el interior de un grupo compacto puede experimentar reducciones de arrastre de hasta un 40 a 50 por ciento respecto a quien rueda en solitario, y que esa cifra varía considerablemente según la posición dentro de la formación y el ángulo del viento. En condiciones de viento lateral, la formación en echelon —el abanico— se convierte en la configuración óptima para distribuir la protección entre los integrantes del grupo.

Un estudio previo de Defraeye y colaboradores, publicado en el Journal of Biomechanics en 2010, ya había establecido mediante análisis CFD y pruebas a escala real que la posición relativa entre ciclistas modifica drásticamente el coeficiente de arrastre. Sus mediciones confirmaron que incluso pequeñas variaciones en la separación lateral alteran el beneficio aerodinámico, lo que explica por qué la precisión en la colocación dentro de un abanico es tan determinante. Barry, Burton y Sheridan ampliaron estos hallazgos en 2015 en la revista Sports Engineering, analizando las interacciones de arrastre entre ciclistas en formación de equipo y confirmando que la coordinación colectiva multiplica la ventaja individual que cada corredor obtiene del drafting.

Estos estudios desmontan la idea de que los abanicos son simplemente una reacción instintiva al viento. Se trata de una maniobra que requiere comprensión precisa de la física del flujo de aire, entrenamiento específico para mantener posiciones exactas a alta velocidad, y una comunicación constante entre corredores y directores deportivos a través de la radio de carrera.

París-Roubaix 2022: la masterclass de Ineos Grenadiers

La edición de 2022 constituye el caso de estudio más elocuente sobre el poder de los abanicos en esta clásica. Ineos Grenadiers planificó su carrera alrededor de los tramos expuestos al viento entre Troisvilles y el primer sector de pavé significativo. Con ráfagas laterales sostenidas, el equipo británico lanzó un abanico coordinado que partió al pelotón en varios grupos. Corredores como Wout van Aert y Mathieu van der Poel, dos de los máximos favoritos, quedaron atrapados en el segundo grupo y perdieron un tiempo precioso que condicionó el resto de su carrera.

Van Baarle aprovechó el trabajo de sus compañeros para conservar energía en los kilómetros previos a los sectores de pavé más duros. Cuando atacó en solitario a más de 50 kilómetros de la meta, lo hizo con unas reservas que sus rivales ya habían gastado luchando contra el viento en grupos desorganizados. La victoria del neerlandés no fue solo mérito de sus piernas; fue el resultado directo de una estrategia de abanicos que neutralizó a la competencia antes de que la carrera llegara a su fase decisiva sobre los adoquines.

Tom Boonen, tres veces ganador de París-Roubaix y analista habitual de las clásicas, ha señalado en repetidas ocasiones que "en el norte de Francia, la carrera se gana o se pierde en los kilómetros de asfalto antes del pavé, cuando el viento lateral permite separar a los más fuertes de los que no están bien colocados". La edición de 2022 dio la razón a esa máxima con una claridad que pocas veces se había visto.

De 2019 a 2024: la evolución táctica edición a edición

La París-Roubaix de 2019 ofreció un escenario distinto. Philippe Gilbert se impuso con un ataque audaz en solitario, y aunque el viento lateral estuvo presente en algunos tramos, la carrera se definió más por los pavés que por los abanicos. Gilbert demostró que, en condiciones de viento moderado, la habilidad individual sobre los adoquines puede prevalecer sobre la táctica colectiva. Sin embargo, los equipos ya comenzaban a incorporar datos meteorológicos en sus planes de carrera con mayor sistematicidad.

La edición de 2021, disputada en octubre debido a la pandemia, trajo condiciones meteorológicas atípicas para la carrera. Sonny Colbrelli se impuso bajo la lluvia en una jornada donde el barro y los resbalones desplazaron al viento como factor determinante. Los abanicos apenas tuvieron protagonismo, pero esa excepción reforzó una lección conocida: la táctica de abanicos depende enteramente de las condiciones atmosféricas, y su ausencia no resta importancia estratégica cuando el viento sí aparece.

En 2023, Mathieu van der Poel demostró su dominio absoluto sobre los adoquines con una victoria aplastante. El viento lateral jugó un papel menor comparado con 2022, y el neerlandés impuso su superioridad física en los sectores de pavé. Los intentos de algunos equipos por forzar abanicos en los tramos abiertos no tuvieron el efecto esperado, en parte porque las ráfagas no fueron lo suficientemente sostenidas para fragmentar al pelotón de manera definitiva.

La edición de 2024 confirmó a Van der Poel como dominador de la prueba con su segundo triunfo consecutivo. Los equipos rivales intentaron replicar la estrategia de Ineos de 2022, buscando provocar abanicos en los kilómetros previos a los sectores clave. Sin embargo, la capacidad de Alpecin-Deceuninck para mantener a su líder siempre en la primera línea del pelotón neutralizó esos intentos. Patrick Lefevere, histórico director del equipo Soudal Quick-Step, reconoció después de la carrera que "contra un corredor como Van der Poel, los abanicos solo funcionan si logras dejarlo fuera, y eso es casi imposible cuando su equipo lo protege así".

El rol de la tecnología y la meteorología

Los equipos del WorldTour han integrado progresivamente herramientas tecnológicas en la preparación de las clásicas. Los dispositivos GPS permiten analizar post-carrera la velocidad exacta en cada segmento y la posición de los corredores en el momento en que se forman los abanicos. Estos datos, cruzados con registros meteorológicos, permiten a los analistas de rendimiento identificar patrones: en qué kilómetros las ráfagas laterales superan ciertos umbrales, cuánto dura típicamente un abanico antes de que el pelotón se reagrupe, y qué velocidad mínima necesita el grupo delantero para que la separación sea irreversible.

La meteorología se ha convertido en una variable de planificación que los directores deportivos consultan con la misma seriedad que el perfil altimétrico. Equipos como Ineos, Soudal Quick-Step y Jumbo-Visma —ahora Visma-Lease a Bike— trabajan con servicios meteorológicos especializados que entregan previsiones de viento segmentadas por tramo de la ruta. Esta información condiciona decisiones como la composición del equipo, la distribución de roles, e incluso el momento exacto en que se lanza la maniobra de abanicos.

El contraste entre la carrera de 2022, donde el viento lateral transformó la prueba, y la de 2023, donde su ausencia permitió una carrera más convencional, ilustra hasta qué punto esta variable externa determina la relevancia táctica de los abanicos. No se trata de una estrategia que se pueda aplicar en cualquier edición; su eficacia depende de la conjunción entre preparación del equipo y condiciones atmosféricas favorables.

Lo que los abanicos revelan sobre el ciclismo moderno

La evolución de los abanicos en París-Roubaix refleja una transformación más amplia del ciclismo profesional. La carrera ya no se decide exclusivamente por la resistencia individual sobre los pavés o la potencia bruta en los últimos kilómetros. La integración de datos aerodinámicos, estudios como los de Blocken y Defraeye, la meteorología aplicada y el análisis GPS han convertido la planificación táctica en un factor que puede igualar o superar la diferencia de piernas entre corredores.

Los abanicos son la expresión más visible de esta profesionalización. En una clásica donde el viento sopla de costado, un equipo que ejecuta esta maniobra con precisión puede eliminar a rivales objetivamente más fuertes antes de que la carrera llegue a los sectores decisivos. La victoria de Van Baarle en 2022 no fue una anomalía; fue la demostración de que en el Infierno del Norte, la inteligencia colectiva y la lectura del viento pueden pesar tanto como las piernas sobre los adoquines.


Diego Araya

Fuentes: Blocken, B. et al. (2018). "Aerodynamic drag in cycling pelotons: new insights by CFD simulation and wind tunnel testing." Journal of Wind Engineering and Industrial Aerodynamics, 179, 319-337. Defraeye, T. et al. (2010). "Aerodynamic study of different cyclist positions: CFD analysis and full-scale wind-tunnel tests." Journal of Biomechanics, 43(7), 1262-1268. Barry, N. et al. (2015). "Aerodynamic drag interactions between cyclists in a team pursuit." Sports Engineering, 18(2), 93-103. Noticias de Álava (2022). "El viento empuja a Van Baarle a la conquista de la París-Roubaix."